El campeón protagonizó una de las mayores sorpresas del Torneo Clausura 2025 al quedar eliminado en la fase regular, sin siquiera clasificar a los cuartos de final, pese a haber sido campeón del torneo anterior. La eliminación generó decepción en su afición y llamó la atención a nivel nacional, ya que se esperaba más del último monarca.

Con este resultado, Xelajú se suma a una racha ya consolidada en el fútbol guatemalteco: ningún equipo ha logrado ser bicampeón desde 2018, cuando lo hizo Guastatoya. Esta eliminación extiende la seguidilla de 13 torneos con campeones distintos, incluyendo a históricos como Comunicaciones y Municipal, quienes tampoco han podido repetir título en ese periodo.
El último club en conseguir ser bicampeón fue Guastatoya, coronándose como campeón del Torneo Clausura 2018 y Apertura 2018. Anteriormente, se había producido la impresionante racha de Comunicaciones, consagrándose en seis torneos seguidos, del Torneo Apertura 2012 al Clausura 2015, para reafirmar y potenciar toda su grandeza.
🔍 Análisis
La eliminación de Xelajú no solo evidencia un declive deportivo en comparación con su desempeño en el apertura, sino que también se inscribe dentro de una tendencia más amplia que afecta a todo el fútbol guatemalteco: la imposibilidad de sostener el éxito.

Este fenómeno puede tener varias lecturas:
- Mayor competitividad en la Liga Nacional: el hecho de que ningún equipo haya podido ser bicampeón desde 2018 refleja una liga menos predecible, donde cualquier club tiene posibilidades reales de pelear el título.
- Falta de continuidad y consolidación: por otro lado, puede apuntar a una inestabilidad estructural en los clubes, ya sea en términos deportivos o administrativos, que impide consolidar proyectos ganadores a mediano plazo.
- Xelajú como reflejo del patrón: su rápida caída después del título deja dudas sobre la planificación a largo plazo, el manejo del éxito y el verdadero nivel competitivo del plantel.
Aunque para algunos esta rotación de campeones es positiva porque hace el torneo más atractivo, también deja en evidencia la falta de hegemonía o proyectos consistentes que eleven el nivel general de la liga a nivel internacional.








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