En una noche cargada de simbolismo, el Santiago Bernabéu vivió una mezcla de gloria, nostalgia y gratitud. Kylian Mbappé firmó un doblete para sellar la victoria 2-0 del Real Madrid ante la Real Sociedad, pero el resultado quedó en segundo plano ante dos despedidas que marcaron el alma del madridismo: la última función de Luka Modric en casa y la despedida silenciosa de Carlo Ancelotti antes de emprender su viaje hacia la selección de Brasil.

Desde el primer silbatazo, el partido tuvo aroma de homenaje. Sin nada en juego, Madrid tocó el balón con calma, como si quisiera estirar el tiempo. El primer gol llegó tras un polémico penalti sancionado vía VAR. Mbappé erró el disparo inicial, pero convirtió con facilidad el rebote, alcanzando así su gol número 30 en LaLiga.

La Real Sociedad, con varios titulares ausentes, insinuó sin concretar. Del otro lado, Arda Güler volvió a dejar destellos de su magia, filtrando balones con precisión quirúrgica.
El segundo tanto llegó a los 84 minutos: una jugada rápida entre Vinicius y Mbappé que terminó con un misil del francés al primer palo. Imparable.

Pero el momento más ovacionado llegó sobre el final. Luka Modric fue sustituido entre aplausos, lágrimas y una emotiva guardia de honor. Cada paso suyo sobre el césped fue un adiós silencioso, una reverencia de leyenda. A sus 38 años, el genio croata cerró un capítulo dorado en el club de su vida.
Y desde el banquillo, Carlo Ancelotti observó todo con la serenidad de quien ya lo ha ganado todo. El italiano, que regaló tantas noches mágicas al madridismo, se despide también… aunque sin dramatismos. Como siempre, dejando que el protagonismo lo tengan los jugadores.
Una noche de goles, recuerdos y emociones a flor de piel. El marcador dirá 2-0. El corazón del Bernabéu dirá mucho más.








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