Napoli lo ha vuelto a hacer. El equipo que devolvió la esperanza a una ciudad entera hace apenas dos años, repite la hazaña y se corona campeón de la Serie A en una última jornada de infarto. Esta vez, el sur no esperó 33 años. Esta vez, la gloria llegó en casa, ante su gente, con el corazón latiendo al ritmo del estadio Diego Armando Maradona.

El equipo napolitano venció 2-0 al Cagliari, con goles de Scott McTominay y Romelu Lukaku, y selló un título que se disputó al milímetro con el Inter de Milán. La ventaja mínima en la tabla le bastó al Napoli para levantar el trofeo por cuarta vez en su historia, en una jornada que quedará grabada a fuego en la memoria de sus tifosi.
El Napoli no sólo ganó una liga: reafirmó su identidad, escribió una nueva página de oro y recordó al mundo que la pasión puede vencer cualquier pronóstico. En una Serie A cada vez más reñida, la ciudad del Vesubio volvió a erupcionar, esta vez no con lava, sino con amor, fútbol y justicia poética.
Porque cuando el sur gana, no sólo celebra un club. Celebra un pueblo. Celebra una causa. Celebra un sueño.








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