n la antesala de una final inolvidable, el técnico del París Saint-Germain se sincera: «No tenemos miedo. Esto es por París, por todos».

Este sábado a las 13:00 horas en el Allianz Arena, el fútbol europeo se detiene: PSG e Inter se enfrentan en la gran final de la Champions League, un duelo con aroma a revancha, gloria y legado. Para el conjunto parisino, es más que un partido: es la posibilidad de escribir su nombre en la historia grande del continente.

El entrenador del PSG, lejos de evadir la presión, abraza la posibilidad de hacer historia con el club. Sus palabras no dejan lugar a dudas: «Mi mayor motivación es hacer historia en París. Eso significa dar una alegría inmensa a un club y a una ciudad. Soy un afortunado por estar aquí, por jugar este partido. Vamos a darlo todo.»
Consciente del peso del momento, el DT no esconde su emoción, pero tampoco pierde el enfoque:
«Intento vivir este momento con la tranquilidad que te dan diez años más de experiencia. Quiero transmitir al equipo la felicidad de jugar esta final, la oportunidad de hacer algo que nadie ha hecho antes. Pero cuidado: hay que controlar la sobreexcitación. Me encantó el entrenamiento. Estamos listos, sin miedo.»
La palabra clave del vestuario parisino es «nosotros». Unidad, sacrificio, mentalidad colectiva. «No se puede jugar solo. Lo que nos trajo hasta aquí es la mentalidad de equipo. Dembelé fue clave, dio el ejemplo, y los demás lo siguieron. Es un placer haberle dado la confianza.»
Este PSG ya no es promesa. Es presente, es hambre, es convicción. Y este sábado puede coronar años de búsqueda con su primera «orejona». París contiene el aliento. El sueño está a 90 minutos… o más.








Deja un comentario