La Selección Nacional de Guatemala dio un paso más hacia el sueño mundialista tras vencer 4-2 a República Dominicana en un Cementos Progreso empapado de lluvia y esperanza. Pero entre la euforia por el pase, hubo críticas, emociones encontradas… y un triplete inolvidable.

Óscar Santis fue la figura indiscutible de la noche: anotó tres goles con categoría, temple y alma, levantando al público en cada jugada.
A su lado, la juventud brilló con fuerza: Olger Escobar desbordó magia en cada toque y Arquímides Ordóñez deslumbró con su velocidad, ambos construyendo una media cancha que ilusiona.
Sin embargo, no todo fue celebración. El arquero Nicholas Hagen fue señalado por sus errores en los goles dominicanos. No tuvo su mejor noche, y lo sabe:
“El primer crítico mío voy a ser yo. Siempre daré la cara para que no vuelva a pasar. Tuve que haber usado los puños, no fue lo indicado”, declaró con autocrítica y valentía.
La semana tampoco ha sido fácil para él: viene de fallos en su club ante el Inter Miami de Lionel Messi, y la presión se siente. Aun así, Guatemala avanza. Y con el talento de sus jóvenes y la fuerza de su gente, el sueño sigue intacto.








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