Portugal vuelve a la cima del fútbol europeo. En una final cargada de emociones, tensión y simbolismo, la selección lusa derrotó a España en la tanda de penales (5-3) tras igualar 2-2 en un duelo que enfrentó a dos épocas: el legendario Cristiano Ronaldo y la promesa Lamine Yamal.

El partido fue un choque vibrante de estilos y generaciones. España golpeó primero, pero los lusos, con carácter y experiencia, respondieron con contundencia. Aunque Cristiano no tuvo su actuación más lucida, su presencia fue determinante, marcando el gol del empate y liderando a su equipo en los momentos más difíciles.

Por el lado español, Lamine Yamal, la gran joya del futuro, tuvo una noche apagada. Poco participativo, no logró desequilibrar y fue sustituido antes del segundo tiempo suplementario. La presión de una final y el temple de los portugueses pudieron más.

El desenlace llegó desde el punto penal: mientras los ejecutores portugueses no fallaron, Álvaro Morata erró el suyo, sellando el destino de España. Con sangre fría y precisión quirúrgica, los dirigidos por Roberto Martínez celebraron un nuevo título continental.

Cristiano, a sus 40 años, suma un nuevo capítulo de gloria en su carrera, demostrando que sigue siendo clave cuando la historia lo llama. Portugal, campeón de Europa otra vez.








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