Más de 60.000 fanáticos y con la expectativa global centrada en Lionel Messi, Inter Miami debutó en la Copa Mundial de Clubes con un empate sin goles ante Al Ahly de Egipto, en un duelo vibrante que dejó más preguntas que certezas.

La noche fue una montaña rusa de emociones. El conjunto egipcio, 12 veces campeón africano, dominó la primera mitad con intensidad y ambición, obligando al veterano arquero argentino Oscar Ustari a vestirse de héroe. A sus 38 años, detuvo un penal clave a Trezeguet al minuto 43 y repelió el rebote con reflejos de élite, salvando a Miami de lo que pudo ser una derrota dolorosa.

Messi, siempre bajo los reflectores, rozó el gol en dos ocasiones durante la segunda parte: primero con un tiro libre que besó el poste y luego con un disparo envenenado desde larga distancia que se estrelló en el travesaño en el tiempo añadido.
Ambos equipos quedan ahora en una lucha abierta en el Grupo A, que promete ser una verdadera zona de guerra con la inminente llegada del brasileño Palmeiras y el portugués Porto. Solo dos seguirán en carrera.

Inter Miami mostró dos caras: fue superado en la primera mitad, pero encontró ritmo y peligro en la segunda. El sueño mundialista sigue vivo, pero el margen de error es mínimo. Messi y compañía saben que deben afinar la puntería si quieren hacer historia.








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