El clásico de la CONCACAF está de vuelta y nadie quiere perdérselo. México y Estados Unidos se juegan este domingo algo más que una Copa Oro: el orgullo continental, la supremacía histórica y el impulso anímico rumbo al Mundial 2026.

El imponente NRG Stadium de Houston será el escenario de una batalla táctica entre dos entrenadores de renombre: Javier ‘Vasco’ Aguirre, quien sueña con levantar su 13º título de Copa Oro, y el argentino Mauricio Pochettino, que ha devuelto el carácter competitivo al Team USA, a pesar de la ausencia de varias figuras clave.
México, sólido atrás… pero con dudas al frente
El Tri llega a la final con la moral alta: cuatro partidos sin encajar gol tras su debut lleno de sobresaltos ante República Dominicana (3-2). La defensa de Aguirre luce infranqueable, pero el ataque aún debe afinar la puntería para no repetir sustos.

EE.UU., sin estrellas… pero con corazón
Del otro lado, Pochettino ha demostrado temple: sin Pulisic, Musah, McKennie ni Weah, su equipo encontró respuestas colectivas. Resistieron ante Costa Rica en penales y superaron a una aguerrida Guatemala (2-1) para meterse en la gran final.
Los números son claros: 12 goles a favor, pero también 4 en contra. México, más discreto al frente (8 goles), ha sido una muralla atrás (solo 2 recibidos).

Más que un trofeo: la eterna rivalidad
En lo que va del siglo, México y EE.UU. suman seis títulos de Copa Oro cada uno. El Tri domina el historial general (12 títulos), pero el Team USA sueña con recortar distancias y encender la mecha antes de ser coanfitrión en 2026.
El clásico de clásicos promete tensión, drama y emociones hasta el último minuto. El destino del área se decidirá en los pies —y en la pizarra— de dos técnicos que saben que un título hoy vale mucho más que una medalla: es cuestión de honor.








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