Este miércoles, París Saint-Germain y Real Madrid volverán a mirarse de frente, esta vez en la semifinal del Mundial de Clubes 2025, en un escenario inédito: Nueva Jersey. Y, como si el guion necesitara más tensión, Kylian Mbappé, aquel que hizo soñar a París y terminó rompiendo sus corazones, ahora defenderá la camiseta blanca para intentar escribir un nuevo capítulo de remontadas y gloria.

Será el decimotercer enfrentamiento entre ambos, pero ninguno tan cargado de simbolismo. Ni tan alto. Por primera vez se cruzan tan cerca de un título mundial de clubes y con 27,7 millones de euros esperando al final del túnel. Más allá del trofeo, está en juego la narrativa: el Madrid, rey de las noches imposibles, contra un PSG que aún sangra por aquella remontada en 2022 cuando un gol de Mbappé en la vuelta pudo sentenciar todo, pero fue anulado por centímetros de fuera de juego.

La historia dice que el Real Madrid tiene la balanza a favor: de los 12 duelos previos, los blancos ganaron cinco, PSG se quedó con cuatro y empataron tres. Hay noches memorables para cada lado: del 4-1 de París en la UEFA de 1993 al 3-1 madridista que marcó el inicio de su última Champions ganada.
Este miércoles, con el MetLife Stadium como testigo y la humedad de Nueva Jersey como invitada inesperada, la vieja rivalidad renace. Para el Madrid es otra oportunidad de confirmar que Mbappé es ahora el rey de Europa. Para el PSG, la revancha perfecta: derribar a su exestrella y al gigante que se la arrebató.
Porque en este duelo no solo se juega una final. Se juega la historia.








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