El sueño del Real Madrid de levantar un nuevo trofeo mundial se esfumó en 90 minutos de puro dominio parisino. El Paris Saint-Germain selló su boleto a la gran final del Mundial de Clubes de la FIFA tras golear sin piedad 4-0 a los merengues, que volvieron a casa con las manos vacías y el orgullo herido.

Desde el pitazo inicial, el PSG mostró sus credenciales. A los 5 minutos, Fabián Ruiz silenció a la hinchada blanca con un derechazo certero, y apenas veinte minutos después volvió a festejar con su doblete, dejando claro que la noche iba a teñirse de azul y rojo.
En medio de la tormenta, Ousmane Dembélé también se apuntó a la fiesta parisina. Su tanto, celebrado entre cánticos y banderas ondeando en las gradas, reforzó la confianza de Luis Enrique, que miraba el césped con la tranquilidad de quien sabe que su equipo es imparable.
Mientras tanto, en el banquillo rival, Xavi Hernández no pudo ocultar su frustración. Su Madrid, acostumbrado a noches mágicas, se vio superado en cada rincón del campo, sin respuestas ante la intensidad francesa.

El golpe final llegó en los últimos compases del encuentro: Gonçalo Ramos, con la frialdad de los grandes artilleros, puso el 4-0 definitivo y terminó de hundir cualquier esperanza de reacción blanca.
Con esta exhibición, el PSG se prepara para un duelo europeo de alto voltaje: el próximo domingo 13 de julio, en el imponente MetLife Stadium, los parisinos se enfrentarán al Chelsea por la corona de mejor club del mundo. Una final de alto voltaje que promete paralizar al planeta fútbol.








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