El planeta fútbol ya contiene la respiración: Chelsea y París Saint-Germain disputarán este domingo 13 de julio, en el majestuoso MetLife Stadium de Nueva York, la gran final del Mundial de Clubes. Un duelo cargado de historia, revancha y ambición, que promete ser el broche de oro de la temporada.
Los blues de Enzo Maresca llegan encendidos tras eliminar al Fluminense (2-0) en semis, mientras que el PSG de Luis Enrique hizo trizas al Real Madrid (4-0) para sellar su boleto a la finalísima. Ambos buscan ponerle la corona al curso: el Chelsea tras conquistar la Conference League ante el Betis, y los parisinos soñando con un póker histórico, tras la Ligue 1, la Copa, la Supercopa y la ansiada Champions que levantaron por primera vez.

Será la primera vez que se crucen en la definición de un torneo oficial, aunque su historial en la Champions League guarda capítulos memorables: ocho duelos, tres victorias del PSG, dos del Chelsea y tres empates. El idilio arrancó en 2004, con aquel 0-3 de los londinenses en París gracias a Didier Drogba. Desde entonces, la balanza se ha inclinado de un lado y otro: remontadas épicas, goles en la prórroga, expulsiones y drama puro.

Ahora, Nueva York será el escenario para escribir un nuevo episodio entre dos colosos que no quieren ceder nada. Un solo partido para la gloria. El mundo mira.








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