Contra todo pronóstico y ante la mirada atónita de miles en el MetLife Stadium, el Chelsea levantó la primera Copa Mundial de Clubes FIFA™ ampliada tras arrollar 3-0 al poderoso París Saint-Germain.

Los Blues demostraron que la grandeza se forja en las noches más exigentes. Cole Palmer, héroe inesperado y estrella consagrada en 90 minutos, encendió la ilusión londinense con un doblete de pura clase a los 22 y 30 minutos. El joven atacante, imparable entre líneas, coronó su exhibición con una asistencia de fantasía para Joao Pedro, quien puso el 3-0 definitivo antes del descanso.
El PSG, señalado por muchos como el gran favorito, terminó diluido ante un Chelsea sólido como un muro en la segunda mitad. Los de Mauricio Pochettino blindaron cada espacio y sofocaron cualquier reacción de los parisinos, que vieron su sueño de sumar un séptimo título de la temporada evaporarse entre frustración y polémica.

Luis Enrique, técnico del PSG, empañó la derrota con una agresión insólita a un rival en pleno campo, mientras Joao Neves se ganó la roja directa por un infantil jalón de cabello a Marc Cucurella, cerrando una noche para el olvido.

Con este histórico trofeo, el Chelsea reafirma su resurgir continental: primero la Conference League y ahora la cima del mundo. Una gesta para recordar, un golpe de autoridad y un Palmer que ya se codea con los grandes.








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