La pelota vuelve a rodar en Guatemala, pero la tecnología sigue sin aparecer. La temporada 2025-2026 de la Liga Nacional arranca sin una de las herramientas más esperadas y necesarias en el fútbol moderno: el VAR.

Lo que alguna vez se anunció con entusiasmo como una promesa pionera en la región, hoy se ha convertido en un eco sin respuesta. Año tras año, la implementación del videoarbitraje queda estancada entre discursos vacíos, promesas postergadas y decisiones que nunca llegan.
A pesar de que la llegada de Felipe Ramos Rizo como Director de Arbitraje de la Fedefut encendió una luz de esperanza, el sistema de asistencia arbitral sigue siendo solo una aspiración.
¿Qué detiene al VAR?
¿Falta de presupuesto? ¿Desorganización institucional? ¿O simplemente falta de voluntad?
La afición exige respuestas mientras los errores arbitrales siguen marcando partidos, definiendo campeonatos y desdibujando el juego justo.

El fútbol guatemalteco merece más. Y el VAR, más que una herramienta tecnológica, representa una deuda pendiente con la justicia deportiva.








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