En una noche sin magia en la cancha pero con espectáculo en las gradas, Inter Miami empató 0-0 ante FC Cincinnati en el Chase Stadium, por la jornada 27 de la MLS.
El equipo de Gerardo ‘Tata’ Martino se presentó sin Lionel Messi ni Jordi Alba —ambos suspendidos por no asistir al All-Star Game— pero con Rodrigo De Paul en la tribuna, recién presentado como nuevo refuerzo estelar.

La ausencia de Messi se sintió desde el primer minuto. Sin su conductor, las Garzas lucharon más de lo que jugaron y se aferraron al orden defensivo para resistir ante el líder del Este, que venía de golear 3-0 al conjunto rosa días atrás. Esta vez, la historia fue diferente, aunque no menos sufrida.

Rodrigo De Paul, acompañado por sus hijos y sentado junto a la directiva de Miami, fue testigo de un partido intenso, tenso y con final polémico. En el último suspiro del encuentro, Cincinnati marcó el que parecía el gol del triunfo… pero el fuera de juego ahogó el grito visitante y salvó al local de una nueva derrota.

El empate tuvo de todo: dos penales no sancionados para Inter Miami, un gol anulado para Cincinnati y la sensación de que ambos equipos se quedaron con más preguntas que respuestas. Pese al punto, el equipo de Florida sigue sin despegar en la tabla y perdió la oportunidad de recortar distancias con los puestos de clasificación directa a playoffs.

Mientras Messi y Alba cumplían su sanción, De Paul ya tomaba nota desde las gradas de lo que le espera en la MLS. Su debut oficial está previsto para el 30 de julio en la Leagues Cup ante Atlas, pero su presencia en el Chase Stadium ya empieza a marcar una nueva era en el mediocampo de Miami.
Sin Messi en la cancha, el alma del equipo se resiente. Pero con De Paul ya en casa, el corazón albiceleste de Miami comienza a latir más fuerte.








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