Una imagen que nadie quería ver. Lionel Messi abandonó el partido ante Necaxa al minuto 11 y dejó congelado al Chase Stadium. La molestia en los isquiotibiales encendió la preocupación en Inter Miami… y en toda la Leagues Cup.

El partido terminó 2-2 y fue para los de Mascherano en penales (5-4), pero el resultado quedó en segundo plano. La salud del capitán argentino es ahora la gran incógnita. Según el DT, fue el propio Messi quien pidió el cambio tras sentir la molestia: sin dolor agudo, pero con señales de alerta.
Hoy se le practicarán estudios en Miami para determinar la magnitud de la lesión. Se espera que el diagnóstico llegue una vez que baje la inflamación, aunque ya se prevé que estará fuera durante varios encuentros clave.
Lo que parecía una decisión polémica —no haber disputado el MLS All-Star Game, lo que derivó en una sanción— ahora se entiende mejor: Messi arrastraba una carga brutal de minutos, con nueve partidos en 35 días y otros diez en fila por jugar. Un desgaste físico que ya pedía freno.

Su posible baja deja a la Leagues Cup y a la MLS ante un escenario inesperado: una competición sin su figura estelar, justo cuando su presencia estaba llevando el torneo a niveles mediáticos sin precedentes.

Messi solo había completado un partido completo en ese tramo antes de resentirse ante Necaxa. Hoy, el fútbol aguarda un parte médico… y un suspiro colectivo.








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