La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) dio un paso decisivo al aprobar la propuesta para que el encuentro entre Villarreal y Barcelona, correspondiente a la jornada 17 de LaLiga, se dispute en el icónico Hard Rock Stadium de Miami el próximo 20 de diciembre.

Si se concreta, será la primera vez que un partido oficial de la Primera División se juegue fuera de territorio español, un salto histórico con la ambición de llevar el fútbol español al corazón de Norteamérica.
Este aval inicial abre la puerta a que la UEFA dé su visto bueno, y posteriormente la FIFA otorgue la autorización definitiva para que este partido rompa esquemas y acerque LaLiga a millones de nuevos aficionados.

Sin embargo, la decisión no estuvo exenta de polémica. David Aganzo, vicepresidente de la RFEF y presidente de la AFE, expresó su firme oposición, recordando que ni jugadores, ni clubes ni aficiones fueron consultados antes de esta votación. Aganzo y otros miembros pidieron transparencia y diálogo, destacando la necesidad de contar con la aprobación de los capitanes antes de avanzar.

A pesar de las tensiones, la mayoría de la Junta respaldó el llamado «Plan Miami», que busca impulsar la imagen global del fútbol español siguiendo ejemplos exitosos de la NFL y la NBA, ligas que llevan sus estrellas y partidos al extranjero para crecer en nuevos mercados.

Tras varios intentos frustrados en los últimos años —con partidos como Girona-Barcelona y Villarreal-Atlético que nunca vieron la luz— este proyecto parece estar más cerca que nunca de hacerse realidad, gracias a cambios normativos y a la perseverancia de LaLiga y Relevent.

El Villarreal-Barcelona en Miami no solo sería un partido, sino un símbolo de la evolución y globalización del fútbol español, marcando un antes y un después que podría transformar para siempre la manera en que se vive LaLiga.








Deja un comentario