Luis Fernando Tena, arquitecto del proyecto que ilusiona a millones, amaneció con la noticia que no quería escuchar: el Congreso de la República dijo “no” a la nacionalización exprés de Cristian “Cheka” Hernández y José Corena, dos refuerzos que el técnico consideraba vitales para afrontar la recta final de las Eliminatorias rumbo a la Copa del Mundo 2026.


La confirmación llegó de boca del diputado independiente David Illescas, quien reveló que la iniciativa no obtuvo los votos suficientes. “Tras el pedido reiterado del profesor Tena, presentamos con varios colegas una propuesta para agilizar el proceso. Lamentablemente no pasó”, lamentó en redes sociales, junto a la lista de legisladores que votaron en contra.
La expectativa había crecido en las últimas semanas, más aún después de que el presidente Bernardo Arévalo prometiera hacer todo lo posible —“dentro del marco de la ley”— para que ambos jugadores pudieran vestir la azul y blanco. Pero el respaldo político no fue suficiente y el sueño de reforzar a la Selección se desvaneció en cuestión de minutos.
Dos piezas que se escaparon
Hernández, delantero argentino de Municipal, y Corena, mediocampista colombiano de Comunicaciones, llevan casi siete años en Guatemala y se han ganado el respeto de aficionados y rivales por su entrega y talento. Tena los veía como un salto de calidad, piezas capaces de aportar variantes tácticas y elevar el nivel competitivo en la lucha por un boleto histórico al Mundial.


El camino que queda
Entre septiembre y noviembre, Guatemala jugará seis partidos decisivos —dos cada mes— en el Grupo A, junto a Panamá, El Salvador y Surinam. Solo el líder conseguirá el pase directo; el resto deberá pelear por el repechaje internacional.

Tena no ocultó su admiración por los futbolistas que no podrá tener:
“Son dos jugadores de gran calidad, honestos y profesionales. Nos darían competencia interna y alternativas para variar el juego. Sería buenísimo tenerlos”.
Ahora, el estratega deberá apostar a la misma base que ha dado alegrías recientes, sin los refuerzos que soñaba para esta cita histórica.
El golpe duele, pero la ilusión sigue viva. La Bicolor, una vez más, tendrá que pelear contra todo y contra todos.








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