El regreso de New York City FC al Yankee Stadium parecía escrito para fiesta. Habían pasado casi dos meses desde su último partido en casa y llegaban con una racha de tres victorias que encendía la ilusión.

Y todo arrancó como un sueño: al minuto 19, Justin Haak rompió 784 días de sequía goleadora con un derechazo ajustado tras la asistencia de Maxi Moralez, poniendo el 1-0 que hacía vibrar a los aficionados celestes.

DC United, un equipo hundido en la tabla, con apenas cuatro victorias en la temporada y 10 partidos sin ganar, se levantó de la nada. Justo antes del descanso, Gabriel Pirani empató con un disparo seco que silenció al estadio.

En el complemento, NYCFC tuvo la posesión, pero nunca la claridad. Con un ataque apagado y sin ideas, la fragilidad defensiva pasó factura: al minuto 77, nuevamente Pirani, tras asistencia de Christian Benteke, firmó el 2-1 definitivo y la primera victoria de DC en 11 jornadas.
La derrota duele más por el rival: otra vez NYCFC tropezó contra un equipo en crisis, como ya ocurrió frente a New England y Montreal. El contraste es evidente: del brillo ante Nashville y Cincinnati, a un equipo que juega al nivel de su oponente más débil.

Ahora el reto es inmediato y sin margen de error: visitar al Chicago Fire, rival directo en la lucha por los playoffs. La pregunta en Nueva York es clara: ¿fue solo un tropiezo… o una señal de alerta en el momento clave de la temporada?








Deja un comentario