La espera terminó. La Selección Nacional de Guatemala inicia la fase final de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026, y lo hace con plantel completo, convicción renovada y el respaldo de una afición que sueña con hacer historia.
El jueves 4 de septiembre, a las 20:00 horas, la Azul y Blanco debutará frente a El Salvador en el Estadio Cementos Progreso, en un partido que promete estadio lleno, pasión desbordada y un ambiente electrizante.

El equipo de Luis Fernando Tena comparte el Grupo A junto a Panamá, El Salvador y Surinam, donde solo el líder avanzará de manera directa a la Copa del Mundo y los mejores segundos tendrán opción de repechaje. Por eso, el choque ante los cuscatlecos será mucho más que un clásico: es el primer paso de un camino corto y exigente, en el que cada punto puede ser decisivo.

Guatemala llega fortalecida por la base que brilló en la Copa Oro 2025, alcanzando unas históricas semifinales que encendieron la esperanza de toda la nación. Con una nómina que combina jerarquía internacional y juventud con hambre de gloria, la Azul y Blanco luce más sólida que nunca. La incorporación de los legionarios —entre ellos Nicolás Hagen, Rubio Rubín, Arquímides Ordóñez, Nathaniel Mendez-Laing y Aaron Herrera— completa un plantel que promete competitividad en cada línea.

Tras semanas inéditas de concentración en la Fedefut, el equipo se siente listo para dar el salto definitivo. El calendario marca que, después de El Salvador, Guatemala visitará a Panamá el 9 de septiembre en el Rommel Fernández, un reto mayúsculo fuera de casa.
La ilusión está encendida: dos décadas después de su última fase final, la Azul y Blanco tiene la oportunidad de escribir el capítulo más esperado de su historia








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