La espera terminó. Buenos Aires recibe nuevamente a Lionel Messi, pero esta vez con un tinte especial: el partido del próximo jueves ante Venezuela en el Monumental será el último encuentro de eliminatorias mundialistas que el “10” dispute en suelo argentino. Una noche que ya se perfila histórica, cargada de nostalgia y emoción.

El astro rosarino aterrizó este lunes en Ezeiza en un vuelo privado junto a Rodrigo De Paul, después de la final perdida con Inter Miami en la Leagues Cup.


Entre autógrafos y muestras de cariño, Messi se dirigió al predio de la AFA para sumarse a un plantel que busca cerrar con autoridad su camino al Mundial 2026.
A sus 38 años, el capitán de la Albiceleste confesó que será un partido “muy especial”, en el que estará acompañado por su familia: esposa, hijos, padres y hermanos.

Una despedida en casa, en el templo de River, que promete convertirse en una celebración popular del fútbol argentino.
La convocatoria de Lionel Scaloni ya toma forma con nombres como Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Emiliano Martínez, Otamendi, Lo Celso y la nueva camada encabezada por Claudio Echeverri y Giuliano Simeone.

El equipo, líder de la tabla con 35 puntos, encara estas dos últimas jornadas con la confianza de un campeón del mundo que no pierde de vista su objetivo: llegar fuerte a 2026.
El Monumental se prepara para una noche única. No será solo un partido más de eliminatorias, será la oportunidad de despedir en casa a Messi, el eterno capitán que cambió para siempre la historia del fútbol argentino.








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