La fiesta es total en el Metropolitano. Colombia derrota 3-0 a Bolivia y sella su clasificación al Mundial 2026, encendiendo la alegría de todo un país que soñaba con este momento.
En una calurosa Barranquilla, la Selección Cafetera demuestra personalidad, oficio y contundencia para dejar claro que está lista para volver a codearse con la élite del planeta fútbol.

El equipo de Néstor Lorenzo entra al campo con la presión de ganar para no depender de nadie. Y responde de la mejor manera: intensidad desde el primer minuto, dominio absoluto del juego y un fútbol ofensivo que desarma a la Verde.
Los goles llegan como premio a la insistencia: una primera estocada que abre la ilusión, un segundo tanto que desata la fiesta en las gradas y un tercero que sentencia la noche y sella el boleto mundialista.
Bolivia intenta resistir, consciente de que su futuro en las Eliminatorias pende de un hilo, pero la defensa cafetera se muestra sólida y evita cualquier sorpresa.
La Vinotinto y Argentina juegan su papel en paralelo, pero en Barranquilla ya no hace falta mirar resultados: Colombia hace su trabajo y logra la clasificación directa.
El pitazo final se mezcla con los cánticos y lágrimas de emoción.
La Selección Cafetera vuelve a estar en una Copa del Mundo, y lo consigue a su manera: con fútbol, carácter y una hinchada que nunca dejó de creer.








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