La Selección Nacional de Guatemala sufrió un balde de agua fría en su debut en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026.
El combinado chapín cayó 0-1 ante El Salvador en el Estadio Nacional, dejando un sabor amargo y la sensación de que el sueño mundialista se complica desde el arranque.

Luis Fernando Tena, técnico de la Azul y Blanco, no escondió su frustración ni buscó excusas. Frente a los micrófonos, asumió la derrota con crudeza:
“Sabíamos que ellos iban a jugar así, al contragolpe. Les salió muy bien, hicieron un buen partido y su portero tuvo una gran noche”.
El entrenador mexicano fue tajante: el principal responsable es él. Con el rostro serio y el tono de autocrítica, lo dejó claro:
“Lo que nos faltó fue tranquilidad. Me voy molesto, y el principal responsable de la derrota soy yo. Asumo la responsabilidad”.
El resultado deja a Guatemala contra las cuerdas demasiado pronto, con la presión de reaccionar en las próximas jornadas si quiere mantener viva la ilusión de volver a un Mundial.
La afición, que llenó las gradas con esperanza y fe, salió en silencio, con la herida abierta de una caída inesperada frente al máximo rival.

El camino es largo, pero la derrota frente a El Salvador encendió las alarmas: la Azul y Blanco tendrá que levantarse rápido… o el sueño de millones podría desvanecerse demasiado pronto.









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