Ángel Di María no pierde la costumbre de brillar en los grandes escenarios.
El campeón del mundo volvió a encender Argentina con una obra de arte en el Clásico ante Boca Juniors, marcando un gol olímpico que selló el empate 1-1 para Rosario Central en la octava fecha del Torneo Clausura.

El momento llegó al minuto 24, cuando el zurdo tomó la pelota en el costado derecho del campo. Con esa zurda inconfundible, lanzó un córner envenenado que tomó efecto hacia adentro.
El esférico viajó con una curva imposible, superó la estirada de Leandro Brey y besó la red. El Gigante de Arroyito explotó: Rosario volvía a soñar gracias a su ídolo.
No es la primera vez que el ‘Fideo’ decide un partido con su talento. Apenas semanas atrás había firmado el gol decisivo en el derbi rosarino contra Newell’s Old Boys, también con un tiro libre memorable.
Hoy, su repertorio volvió a expandirse con una “joya olímpica” que ya da la vuelta al mundo.
El tanto de Di María no solo evitó la derrota, sino que confirmó su impacto en la liga argentina tras su regreso. Para la hinchada canalla, verlo vestir la camiseta auriazul en este nivel es un regalo que mezcla nostalgia, orgullo y felicidad.
A sus 36 años, el campeón de América y del mundo demuestra que sigue siendo puro talento y jerarquía, capaz de reinventarse y sorprender con goles que parecen sacados de otro planeta.
Rosario Central disfruta del último baile de un genio que, cada vez que toca el balón, deja huella.








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