La estadounidense Melissa Jefferson-Wooden se consagró como la nueva reina de la velocidad al ganar los 100 metros planos en el Mundial de Atletismo de Tokio.
Con un crono de 10.61 segundos, la velocista de Carolina del Sur dejó claro que hoy es la mujer más rápida del planeta.

Jefferson-Wooden, que un año atrás fue bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024, no dejó espacio para dudas: dominó de principio a fin una final de lujo. La jamaicana Tina Clayton se quedó con la plata (10.76), mientras que la campeona olímpica, la santalucense Julien Alfred, completó el podio con bronce (10.84).

En contraste, la defensora del título mundial, la estadounidense Sha’Carri Richardson, solo pudo ser quinta (10.94), en una temporada marcada por altibajos.
La pista de Tokio también fue escenario de un momento histórico y emotivo: la despedida de Shelly-Ann Fraser-Pryce, leyenda jamaicana de 38 años, cinco veces campeona mundial en los 100 metros y símbolo de una generación.

La “Pocket Rocket” cerró su última final individual en un Mundial con un sexto lugar (11.03), recibiendo una ovación que hizo temblar el estadio.
Con este oro, Jefferson-Wooden no solo se convirtió en campeona del mundo, sino también en la cuarta velocista más rápida de la historia y en autora del récord del campeonato.
Una actuación que confirma el relevo generacional: la nueva era del sprint femenino tiene nombre propio.








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