El Columbus Crew dejó escapar un partido increíble en el Yankee Stadium, donde cayó 3-2 ante New York City FC el 17 de septiembre, pese a ponerse en ventaja en dos ocasiones.
Daniel Gazdag abrió la cuenta de penalti al 37’, pero Hannes Wolf igualó justo antes del descanso tras un rebote.

En la segunda parte, Wessam Abou Ali devolvió la esperanza con un cabezazo al 60’, aunque otra vez Wolf, en el 73’, volvió a silenciar a los visitantes.
Cuando todo parecía cerrado en empate, apareció Julián Fernández en el tiempo añadido para clavar un derechazo letal y sellar la remontada de los neoyorquinos, la primera vez que lograban ponerse al frente en el marcador.

El Crew se marchó con frustración por la falta de contundencia para sostener el resultado, pero también con la certeza de contar con un plantel competitivo.

En esa estructura se encuentra el guatemalteco Nicolás Hagen, quien esta vez estuvo en la banca, pero sigue siendo una pieza fundamental en la dinámica del club: su experiencia, liderazgo en el vestuario y capacidad para responder cuando es llamado lo convierten en un pilar silencioso de un equipo que aspira a pelear en lo más alto de la MLS.

Aunque Patrick Schulte fue titular en Nueva York, la confianza que la institución mantiene en Hagen refleja su importancia estratégica en una temporada larga, de rotaciones y exigencias máximas.
La derrota duele, pero el camino del campeón de la Concachampions sigue abierto, y la presencia del portero chapín es parte de ese plan ambicioso.








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