El Chase Stadium fue testigo de otra noche mágica de Lionel Messi. Con un doblete decisivo, el astro argentino guió al Inter Miami a una victoria por 3-2 frente a DC United, en un partido vibrante que mantuvo la tensión hasta el último suspiro.

Con 22 goles en 22 partidos, Messi no solo firmó la diferencia, también se convirtió en el máximo goleador de la temporada de la MLS, consolidando su reinado en Estados Unidos
El duelo comenzó con dominio de la posesión para Miami, y la primera chispa llegó a los 35 minutos: Messi filtró un pase perfecto que Tadeo Allende transformó en el 1-0. DC United buscó la reacción con intentos aislados de Christian Benteke, pero el arquero Óscar Ustari sostuvo la ventaja mínima hasta el descanso.

En la segunda parte, el visitante sorprendió con el empate de Benteke al 52’, pero la respuesta fue inmediata. Al 66’, la conexión Alba-Messi volvió a brillar: centro del español y definición del argentino para recuperar la ventaja. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar.

Más allá del brillo ofensivo, Inter Miami también encontró seguridad en su retaguardia. Aaron Herrera se consolidó como el líder de la defensa, firme en los duelos individuales y ordenando a la línea de atrás con jerarquía.

Su actuación fue clave para contener los ataques de Benteke y dar equilibrio a un equipo volcado en la ofensiva.
En el minuto 85, Busquets sirvió un balón preciso y Messi lo transformó en obra de arte: disparo desde fuera del área que desató la euforia en el estadio y pareció sentenciar el juego.
DC United, con carácter, descontó en el 97’ gracias a Jacob Murrell tras asistencia de Benteke, pero no alcanzó para arruinar la fiesta.
Inter Miami sonríe con Messi como líder absoluto y con Herrera consolidándose atrás: un equipo que combina talento y solidez, y que sueña en grande con cada partido.








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