El Atlético de Madrid llega a Palma con la presión y el deseo de confirmar que la victoria ante el Villarreal no fue un espejismo, sino el inicio de su verdadera temporada.
Tras un arranque irregular, los del Cholo Simeone se juegan más que tres puntos: la confianza, el orgullo y la posibilidad de escalar en una Liga donde no hay margen para el tropiezo.

El golpe europeo todavía resuena. La dolorosa derrota en Anfield, con un cabezazo agónico de Virgil Van Dijk en el descuento, dejó cicatrices, pero también hambre de revancha.
El Atlético quiere transformar esa frustración en combustible, y Mallorca será el escenario para demostrar que este equipo sabe levantarse.

Las bajas, sin embargo, siguen condicionando al plantel. Julián Álvarez continúa fuera por lesión en la rodilla, mientras que José María Giménez, Álex Baena y Thiago Almada tampoco estarán disponibles por problemas musculares.
La buena noticia es el regreso de Robin Le Normand y Nico González, quienes refuerzan la defensa y el mediocampo. En ataque, toda la responsabilidad recae una vez más en Antoine Griezmann, el alma de este equipo, acompañado por Alexander Sorloth, que asumirá el rol de referente ofensivo.
Con Oblak como guardián inquebrantable y Koke marcando el pulso en la medular, el Atlético saldrá con la intensidad que exige su escudo. Mallorca, por su parte, buscará aprovechar el desgaste rojiblanco, pero sabe que tendrá enfrente a un equipo herido y peligroso.
En un duelo que promete tensión y batalla en cada metro del campo, el Atleti necesita más que nunca volver a gritar victoria en LaLiga.








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