El Camp Nou virtual ya contiene la respiración: Lamine Yamal está de vuelta.
El joven prodigio del FC Barcelona, ausente desde el 13 de septiembre por molestias en el pubis, anunció en sus redes sociales su inminente regreso con un mensaje breve pero cargado de energía: “Estoy de vuelta (Hey! I’m back)”, acompañado de imágenes de algunos de sus goles más espectaculares de la temporada.

Su ausencia no frenó al Barça, que salió invicto en los cuatro duelos disputados sin él —victorias ante Valencia (6-0), Newcastle (1-2), Getafe (3-0) y Oviedo (1-3)—, pero la sensación es clara: con Lamine, el equipo gana magia, desequilibrio y frescura en el ataque.

El calendario no da tregua y la reaparición del delantero de 17 años llega en el momento justo. Todo apunta a que estará disponible para el choque del domingo frente a la Real Sociedad en el Olímpico de Montjuïc, una cita clave antes del exigente duelo de Champions del miércoles contra el PSG de Luis Enrique, también en Barcelona.

El técnico Hansi Flick, sin embargo, pide cautela: “Su recuperación va día a día, aún necesita tiempo”, señaló, consciente de la importancia de no forzar a una de las mayores joyas de La Masía.

Entre la prudencia del cuerpo técnico y la ilusión de la afición, lo cierto es que el regreso de Lamine Yamal se vive como una bocanada de esperanza.
Porque cada vez que pisa el césped, el Barça no solo recupera un jugador: recupera un motivo para soñar.








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