El New York City FC volvió a imponer su dominio en el Derbi del Río Hudson con una victoria 3-2 en el Sports Illustrated Stadium, completando el barrido de la temporada regular ante los Red Bulls por segundo año consecutivo.

Fue la edición número 32 de un clásico que no decepcionó: goles, dramatismo y un cambio de hegemonía que ya se siente en Nueva York.
El duelo arrancó con emociones desde temprano. Julian Hall, el joven de 17 años que ilusiona a la afición de los Red Bulls, empató el partido al 23’. Sin embargo, el City reaccionó rápido: Raúl Gustavo sirvió un balón al área que Andrés Perea transformó en un golazo de cabeza desde larga distancia, adelantando nuevamente a los celestes antes del descanso.

La segunda mitad trajo suspenso. Un error de Matt Freese abrió la puerta para que Emil Forsberg igualara con frialdad al 47’.
Pero cuando el partido pedía un héroe, Thiago Martins respondió: al 65’, cazó un rebote tras un cabezazo de Perea y marcó su primer gol en el derbi, desatando la euforia de la hinchada visitante.

Con este triunfo, NYCFC suma su duodécima victoria en la serie, mantiene un invicto de cinco partidos de liga contra su rival histórico y firma una racha de cuatro triunfos consecutivos que reflejan un cambio de narrativa: los chicos de azul han tomado el control de la ciudad.

Los Red Bulls, por su parte, ven cómo sus aspiraciones de playoffs se complican y su dominio histórico empieza a resquebrajarse. El Derbi del Río Hudson ya tiene un nuevo dueño, y se viste de celeste.








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