El 15 veces campeón de Europa vivirá esta semana un desafío tan histórico como exótico.

El Real Madrid, golpeado tras la dura derrota en el derbi frente al Atlético (5-2), ya está en Asia Central para enfrentar al Kairat Almaty, la gran revelación de esta Champions League.


El duelo, programado para el martes, será la primera vez que los merengues disputen un partido oficial en Kazajistán, un territorio más cercano a Pekín que a Madrid.


La travesía no es menor: casi diez horas de vuelo y más de 6.900 kilómetros de distancia para llegar a un estadio situado a 850 metros de altitud, rodeado de montañas que superan los 5.000 metros.
Un escenario inédito que añade dificultad a un partido donde la logística juega tanto como el balón.
El Kairat ya dejó su huella en el torneo al marcar un récord peculiar: en la primera jornada, en su visita al Sporting de Lisboa (derrota 4-1), protagonizó el viaje más largo en la historia de la competición.
Al final de la fase de grupos, el club kazajo habrá recorrido más de 45.000 kilómetros, lo equivalente a dar la vuelta al mundo.
El Real Madrid, por su parte, llega con urgencias y una defensa en cuadro. A las bajas de Trent Alexander-Arnold, Antonio Rüdiger y Ferland Mendy, se sumaron las de Dani Carvajal y Éder Militao, dejando a Carlo Ancelotti con un rompecabezas en la zaga.
El martes no solo estará en juego la clasificación, sino también la capacidad del Madrid de adaptarse a un contexto hostil y reafirmar su jerarquía europea en un viaje que ya forma parte de la historia de la Champions.








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