El fútbol escribe una página inolvidable con la creación de la primera selección afgana de refugiadas, un proyecto pionero impulsado por la FIFA que ya tiene lista definitiva: 23 jugadoras que disputarán un cuadrangular en Emiratos Árabes Unidos el próximo mes.

El equipo, dirigido por la escocesa Pauline Hamill, surge tras meses de detección de talento en Australia e Inglaterra, donde unas 70 futbolistas fueron evaluadas en condiciones similares a las de cualquier selección de élite. Con el apoyo de médicos, preparadores físicos, nutricionistas y psicólogos, el grupo recibió un acompañamiento integral dentro y fuera del campo.

Las jugadoras provienen de distintos rincones del exilio: 13 viven en Australia, 5 en el Reino Unido, 3 en Portugal y 2 en Italia. Entre ellas hay veteranas curtidas y jóvenes con hambre de trascender. Para todas, este debut internacional no es solo fútbol: es un acto de resistencia y esperanza.
“Este no es solo un regreso al fútbol, es la oportunidad de reescribir nuestra historia y motivar a otras mujeres”, confesó emocionada la defensora Kereshma Abasi.
La portera Elaha Safdari, por su parte, definió la convocatoria como “un paso gigante que demuestra al mundo de lo que somos capaces”.

La FIFA subraya que este proyecto va más allá de lo deportivo: es una plataforma para brindar seguridad, salud y visibilidad a mujeres que fueron obligadas a huir, pero que ahora tienen un nuevo comienzo.
Con su debut, las refugiadas afganas enviarán un mensaje claro: el fútbol también puede ser libertad.








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