Ni el regreso de Iván Franco Sopegno logró cambiar la historia. En su séptima etapa al frente del club, el técnico argentino debutó con una derrota dolorosa: Comunicaciones cayó 0-1 ante Mixco en el Estadio Cementos Progreso, en un duelo que parecía condenado al empate… hasta que Fernando Arce (#10), con un disparo desviado al minuto 90+2, silenció al recinto y desató la euforia chicharronera.

Fue un golpe directo al corazón de un equipo que no encuentra respuestas. Comunicaciones mostró intención, pero sin claridad ni convicción. Cada ataque se diluyó en la ansiedad de una afición que ya no soporta más frustraciones. Cuando el balón de Arce se coló en la red, el silencio se convirtió en silbidos, reflejo del desencanto y la impotencia que hoy rodean al cuadro crema.

La derrota deja a los albos en la décima posición con apenas 11 puntos en 13 jornadas, un registro preocupante para una institución acostumbrada a pelear arriba. El equipo acumula un promedio inferior a un punto por partido y ve cómo los puestos de liguilla se alejan peligrosamente.
La presión crece sobre Sopegno y una dirigencia que apostó por su experiencia para revertir el rumbo. El próximo reto será ante Guastatoya, en un duelo directo por la zona baja.
Más que tres puntos, los cremas se juegan el orgullo, la confianza y el respeto de su gente. La historia exige una reacción, pero la realidad grita crisis en mayúsculas.








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