Egipto está de regreso en la gran cita del fútbol.
Con un doblete de su capitán y figura, Mohamed Salah, los faraones sellaron su clasificación al Mundial 2026 tras imponerse 3-0 a Yibuti en Casablanca, en un partido que confirmó su dominio absoluto en las eliminatorias africanas.

El encuentro, disputado en territorio marroquí debido a que Yibuti no cuenta con estadio aprobado por la FIFA, fue una exhibición de autoridad.

Ibrahim Adel abrió el marcador al minuto 8 y, apenas cinco minutos después, Salah amplió la ventaja con su sello característico: velocidad, precisión y frialdad frente al arco. En el minuto 84, el delantero del Liverpool cerró la goleada y desató la fiesta egipcia.

Con este triunfo, Egipto termina como líder invicto del Grupo A con 23 puntos, cinco más que Burkina Faso, y asegura así su cuarta participación mundialista (1934, 1990, 2018 y ahora 2026).
Para Salah y su generación, esta clasificación representa algo más que un logro deportivo: es una revancha, un símbolo de perseverancia y un nuevo capítulo en la historia de un país apasionado por el fútbol. “Este equipo tiene hambre de dejar huella en el mundo”, declaró el técnico Rui Vitória tras el partido.

Los faraones volverán a la Copa del Mundo con la mirada puesta en redención.
En Rusia 2018 no lograron superar la fase de grupos, pero en 2026, con Salah como líder y un grupo más maduro, Egipto promete escribir una historia distinta.








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