El fútbol español vivió un fin de semana inusual. Antes del silbatazo inicial, los jugadores permanecieron inmóviles durante varios segundos, en una protesta simbólica pero poderosa.

La escena se repitió en distintos estadios de LaLiga, como un mensaje claro contra la decisión de organizar en diciembre el partido entre el Barcelona y el Villarreal en Miami.
La Asociación Española de Futbolistas (AFE) lideró el movimiento, denunciando la falta de diálogo y transparencia por parte de la liga.
“Rechazamos categóricamente un proyecto que no cuenta con la aprobación de los principales protagonistas de nuestro deporte”, expresó el sindicato en un comunicado.
La protesta comenzó el viernes con el duelo entre Oviedo y Espanyol, cuando los jugadores se detuvieron durante los primeros 15 segundos del partido. Un gesto que rápidamente se viralizó y encendió el debate sobre la internacionalización del fútbol español.

Aunque inicialmente se mantuvieron al margen, los jugadores del Barcelona también se unieron al gesto durante el derbi catalán ante el Girona, reforzando el mensaje de unidad del gremio.
Mientras el presidente de la RFEF, Rafael Louzan, defendió la medida como una “recompensa para los aficionados”, la AFE insistió en que las decisiones deben tomarse con consenso y respeto a los jugadores.
El silencio en los estadios fue breve, pero su eco sigue resonando en toda España: los futbolistas piden ser escuchados antes de que el negocio se imponga sobre el juego.








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