El Clásico del domingo tuvo un protagonista inesperado: Lamine Yamal.
El joven prodigio del Barcelona, de apenas 18 años, vivió una noche amarga en el Santiago Bernabéu, donde los fanáticos del Real Madrid no le perdonaron sus provocadoras palabras previas al encuentro.

“El Madrid se queja y engaña”, había dicho. El resultado: una tormenta blanca sobre su figura.
Desde el silbatazo inicial, cada toque de Yamal fue acompañado por un coro de abucheos y silbidos ensordecedores. En apenas dos minutos, protagonizó una jugada polémica con Vinícius Jr., que terminó siendo revisada por el VAR. La decisión inicial de penalti se anuló, pero la chispa del enfrentamiento ya estaba encendida.

El extremo blaugrana intentó responder con talento, mostrando destellos de su calidad y buscando su clásico disparo curvado desde la derecha. Sin embargo, el lateral madridista Álvaro Carreras lo controló con firmeza, y con el paso de los minutos, Yamal se fue apagando, devorado por la intensidad del ambiente y la presión.
En el tramo final, el capitán merengue Dani Carvajal —su compañero en la selección española— le lanzó una advertencia clara: “Hablas demasiado”. Fue el reflejo de lo que el joven blaugrana vivió en carne propia: el peso del Clásico y la fuerza de un estadio que no perdona.

Marcus Sorg, asistente del Barcelona, reconoció al final lo evidente: “Es joven, está aprendiendo a lidiar con los abucheos. Hoy no fue fácil para él”.
El Bernabéu rugió, y Yamal sintió por primera vez lo que significa desafiar al coloso blanco.








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