A última hora, Panamá cambió sus planes.
La marea roja, dirigida por el danés Thomas Christiansen, llega completa y con la moral en alto.
Jorge Gutiérrez sustituye a Édgar Bárcena, mientras que Tomás Rodríguez y Alberto Quintero se suman para estos dos últimos choques de la eliminatoria, el segundo ante El Salvador.

En cuanto pisen suelo guatemalteco, los panameños ofrecerán conferencia de prensa por la tarde y reconocerán la cancha del estadio El Trébol por la noche, antes de quedar concentrados en un hotel de la zona 11, a pocos kilómetros del campo donde se jugará todo.
“Este grupo ya está acostumbrado a escenarios intensos. Podemos sacarle provecho”, afirmó el delantero Cecilio Waterman, consciente del ambiente hostil que los espera. “Son los dos partidos más importantes de nuestra vida”, sentenció con firmeza.

Panamá llega como segundo del Grupo A, igualado en puntos con Surinam, que lidera por diferencia de goles. Jamaica (B) y Honduras (C) ocupan momentáneamente los otros boletos directos, mientras Curazao y Costa Rica pelean por los repechajes.
El margen es mínimo. Y el jueves, en una noche que promete ser candente, Guatemala y Panamá jugarán algo más que tres puntos: jugarán su esperanza mundialista.








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