La noche en El Trébol lo tuvo todo: intensidad, coraje, goles y un final que dejó el alma chapina en silencio.

Panamá derrotó 3-2 a Guatemala en la jornada 5 de la fase final rumbo al Mundial 2026 y llegará a la última fecha con vida y opciones reales de clasificación directa. Para la Azul y Blanco, en cambio, el resultado significó el adiós matemático al repechaje y a cualquier posibilidad de seguir soñando con la Copa del Mundo.

Guatemala arrancó encendida, agresiva, vertical, con la convicción de que esta era la noche para creer. Óscar Santis tuvo la primera jugada que pudo cambiar la historia, pero el balón se fue rozando el poste.

Luego fue Mosquera, figura absoluta del partido, quien frenó una y otra vez la ilusión chapina. Y como dicta la ley más cruel del fútbol, Panamá golpeó primero: Waterman giró perfecto en el área y clavó el 1-0. Minutos después, el mismo delantero silenció el estadio con el segundo.

Lejos de rendirse, Guatemala empujó con alma. El Trébol explotó cuando Arquímedes Ordóñez marcó el descuento tras un centro luchado por Pedro Altán. Y tembló de nuevo con el 2-2 de Rudy Muñoz, que definió con frialdad total tras un pase filtrado de Escobar. El sueño estaba ahí, al alcance, latiendo fuerte.

Pero el fútbol volvió a ser implacable. Cuando Guatemala buscaba el milagro, José Fajardo aprovechó un rebote en el área y clavó el 3-2 que golpeó directo al corazón del estadio.

La Selección de Tena lo dejó todo, pero la efectividad fue panameña. Ahora, Guatemala cerrará ante Surinam el 18 de noviembre, ya sin chances, pero con el deber de ser juez en una eliminatoria que arde hasta el final.








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