La Federación Costarricense de Fútbol cerró este jueves un capítulo que muchos vieron venir, pero que pocos imaginaban tan pronto: la salida de Miguel Herrera.
El técnico mexicano quedó fuera tras el fracaso más duro del ciclo reciente, la eliminación de la Tricolor en una fase de grupos que, sobre el papel, parecía accesible y hasta favorable. Sin embargo, la ilusión se desmoronó ante rivales que mostraron más orden, más convicción y, sobre todo, más resultados.

Costa Rica terminó tercera del Grupo C con apenas 7 puntos, detrás de Haití —sorpresivo líder con 11— y de Honduras, que avanzó con 9 unidades. Nicaragua cerró con 4 puntos, pero ni ese alivio estadístico suavizó la caída.

La sensación en el entorno tico es que el equipo nunca encontró una identidad sólida ni una idea de juego consistente bajo el mando de Herrera, quien deja al país sin Mundial, sin proyecto y con muchas dudas por resolver.

La federación comunicó la decisión con un breve mensaje: “Miguel Herrera deja de ser el director técnico de la Selección Mayor de Costa Rica junto con su cuerpo técnico”. Una frase corta para una fractura profunda.

El Comité Ejecutivo iniciará en los próximos días el análisis de candidatos para encaminar un proyecto que debe recomponerse de inmediato, pensando ya en las próximas fechas FIFA y, sobre todo, en el proceso rumbo al Mundial 2030.

La Tricolor queda herida, pero no derrotada. El desafío, ahora, será reconstruirse desde la autocrítica, devolver confianza a una afición golpeada y encontrar un líder capaz de encender nuevamente la esperanza.








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