Después de 909 días de espera, polvo, obras y nostalgia, el Barcelona volvió a latir en su casa. El renovado —y aún en transformación— Spotify Camp Nou abrió sus puertas para un regreso que se sintió más a estreno que a reencuentro.

Y el guion, escrito entre emoción y memoria, no pudo ser más perfecto: el Barça goleó 4-0 al Athletic Club y volvió a recordar al mundo lo que significa jugar ante su gente.
Desde el primer rugido de la afición, el equipo respondió con la misma intensidad. Apenas al minuto 4, Robert Lewandowski desató la fiesta con un remate que levantó a todo el estadio.

Ferran Torres, encendido, amplió la ventaja justo antes del descanso y repitió al 90 para sellar una noche redonda. Fermín López también dejó su firma al 48, coronando un dominio absoluto.


El Athletic, superado de principio a fin, quedó con diez hombres tras la expulsión de Sancet al 53, una grieta que hizo aún más ancha la superioridad blaugrana.
Con este triunfo, el Barça se coloca líder provisional de LaLiga, igualado a 31 puntos con el Real Madrid pero con mejor diferencia de goles. La presión sube, el pulso de la liga se acelera y el fin de semana podría reescribir la cima cuando los merengues enfrenten al Elche.
Ahora, sin respiro, el Barcelona cambia el chip y mira a Europa. En una semana decisiva, los dirigidos por Hansi Flick viajarán a Stamford Bridge para medirse al Chelsea, un rival en plena forma que marcha segundo en la Premier.

Será un choque de poder, ambición y ritmo europeo entre dos clubes que llegan con el ánimo por las nubes.
Un prólogo perfecto para una noche que promete alta tensión continental.








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