El sorteo del Mundial de la FIFA 2026 sorprendió al mundo: por primera vez en décadas, no hubo un “grupo de la muerte” claro.

En el imponente Kennedy Center de Washington, las 48 selecciones fueron distribuidas en 12 grupos que, más que sembrar temor, dejaron una sensación de equilibrio inédito. Con 104 partidos por disputarse, la Copa del Mundo más grande de la historia empieza a tomar forma con una mezcla de expectativa, emoción y análisis minucioso.

La gala reunió a leyendas deportivas y celebridades de talla mundial. Entre ellas, Rio Ferdinand, Shaquille O’Neal, Tom Brady y Wayne Gretzky participaron en la extracción de las bolillas que definieron el destino de los equipos. En las butacas también destacaron figuras como Gianni Infantino, Donald Trump, Robbie Williams, Nicole Scherzinger y Lauryn Hill, aportando un brillo mediático pocas veces visto en un sorteo mundialista.

Entre los grupos que más conversación generaron está el Grupo J, encabezado por Argentina junto a Argelia, Austria y Jordania; y el Grupo K, con Portugal, Colombia, Uzbekistán y el ganador del Repechaje FIFA 1. Las potencias como Brasil, Francia, Alemania, España e Inglaterra quedaron distribuidas en diferentes zonas, asegurando duelos atractivos pero sin cruces extremadamente desiguales en la primera fase.

El nuevo formato permitirá que los dos primeros de cada grupo, más los ocho mejores terceros, avancen a los dieciseisavos de final, abriendo las puertas a que selecciones emergentes sueñen con avanzar más lejos que nunca. Este diseño convierte la fase inicial en un escenario más estratégico y menos implacable, donde cada punto cuenta y cada sorpresa puede reescribir el torneo.

Con el panorama definido, la carrera hacia el Mundial 2026 arranca con energía renovada: equipos preparando estrategias, analistas afinando pronósticos y aficionados del planeta imaginando los caminos que llevarán a la gloria en la Copa del Mundo más ambiciosa de todos los tiempos.








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