El Paris Saint-Germain firmó una noche eterna al conquistar la Copa Intercontinental 2025 y sellar una temporada para la historia.

En una final vibrante ante Flamengo, el conjunto parisino se impuso en la tanda de penaltis (2-1) tras el 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga. El gran protagonista fue Matvey Safonov: el guardameta ruso detuvo cuatro de los cinco lanzamientos brasileños y convirtió la definición en un acto de autoridad. Con el trofeo, el PSG alcanzó el ansiado sextete y se unió a un club de élite junto al FC Barcelona y el Bayern Múnich.

Nada fue casualidad. Bajo la conducción de Luis Enrique, el PSG construyó un equipo sólido, competitivo y con identidad, capaz de imponerse en Francia y sostener su peso en el escenario internacional. Más allá del pulso en la Ligue 1 y de la única caída del curso —la final del Mundial de Clubes ante Chelsea—, el equipo mostró regularidad y carácter frente a rivales de jerarquía.

La temporada quedó marcada por un fútbol coral que no dependió de una sola figura. Llegaron la Ligue 1, la Copa de Francia y una Champions League inolvidable, coronada con un contundente 5-0 al Inter de Milán en la final. Ese crecimiento colectivo elevó rendimientos individuales y consolidó un proyecto ganador.

El reconocimiento no tardó: Luis Enrique, campeón de Europa también con el Barcelona en 2015, fue distinguido como The Best al mejor entrenador. Achraf Hakimi, Nuno Mendes, Vitinha y Ousmane Dembélé aparecieron entre los nominados, con el extremo francés como ganador tras una campaña sobresaliente.

Con el PSG bien posicionado en la Champions actual y el apetito intacto, París celebra algo más que un título: celebra haber cruzado la frontera de la grandeza. El objetivo ya no es llegar. Es quedarse en la cima.








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