El 2025 quedará marcado como uno de los años más positivos del fútbol guatemalteco, tanto a nivel de selecciones como de clubes.
Fue un período de crecimiento sostenido, resultados históricos y señales claras de que el balompié nacional ha recuperado competitividad. Como regalo de cierre, Concacaf confirmó una noticia que fortalece aún más a la Liga Mayor y abre nuevas puertas al plano internacional.

La Selección Nacional vivió un año de consolidación bajo la conducción de Luis Fernando Tena. Arrancó el calendario con cuatro objetivos y cumplió tres, quedando muy cerca del último. Guatemala clasificó a la Copa Oro 2025 y firmó su mejor actuación histórica al finalizar en el tercer lugar. Además, avanzó a la fase final de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026, algo que no ocurría desde hace décadas.

La deuda pendiente fue el boleto mundialista. La Azul y Blanco llegó a la última doble jornada con opciones reales, en el momento más cercano al gran sueño. La derrota ante Panamá selló la eliminación, pero no borró la imagen: un equipo competitivo, valiente y respetado en la región.

Ese salto se explicó también desde lo mental. El grupo rompió complejos históricos, fortaleció su confianza y dejó atrás viejas barreras de inferioridad. Guatemala volvió a competir de igual a igual.

El reto ahora será sostener lo logrado. En 2026, el gran compromiso será la Concacaf Nations League, con una base consolidada y nuevas caras que se probarán en las fechas FIFA de marzo y junio.
A nivel de clubes, Xelajú brilló en la Copa Centroamericana, alcanzando por primera vez la final ante Alajuelense, en una serie polémica pero digna. Además, Concacaf confirmó que desde 2026 Guatemala tendrá cuatro cupos en el torneo, uno más que antes, fortaleciendo el roce internacional.

El horizonte es claro: una Selección protagonista y clubes chapines compitiendo sin complejos. Guatemala ya no solo participa; ahora cree y aspira.








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