Antigua GFC se proclamó campeón del Torneo Apertura 2025 tras imponerse 2-1 en el marcador global a Municipal y volvió a celebrar un título en el estadio El Trébol.

Sin embargo, la noche que debía quedar en la historia por el logro deportivo terminó marcada por la violencia y el incumplimiento de los protocolos de seguridad.

Luego del pitazo final, jugadores de ambos equipos se vieron envueltos en una fuerte discusión que derivó en empujones y golpes. La situación escaló rápidamente cuando aficionados locales invadieron el terreno de juego, generando escenas de tensión y descontrol que empañaron la consagración antigüeña.

Durante varios minutos, el campo fue ocupado por decenas de personas que se enfrentaron entre sí, intentaron agredir a futbolistas de Antigua y lanzaron objetos hacia la platea donde se encontraba la directiva visitante. Todo ocurrió ante una intervención insuficiente de las fuerzas de seguridad, incapaces de contener el caos en uno de los escenarios más emblemáticos del país.
Los incidentes podrían traer severas consecuencias para Municipal. El Órgano Disciplinario analiza sanciones que incluirían fuertes multas económicas y la suspensión del estadio El Trébol por al menos dos partidos, tomando como referencia antecedentes recientes de otros clubes sancionados por hechos similares.

Además, varios jugadores podrían recibir suspensiones, con base en los reportes arbitrales y el material audiovisual recopilado. De confirmarse las sanciones, Municipal estaría obligado a iniciar el Torneo Clausura 2026 como local en una sede alterna, siendo el estadio Pensativo la principal opción.
El fútbol guatemalteco vuelve a enfrentar un llamado urgente: la pasión no puede volver a imponerse sobre la seguridad y el respeto.








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