El derbi catalán vuelve a escena con la carga emocional de siempre y un mensaje claro desde el banquillo blanquiazul.

En la previa del choque ante el Barcelona en el RCDE Stadium, el técnico del Espanyol, Manolo González, salió al paso de las dudas sobre la seguridad y el comportamiento en las gradas con un discurso firme, directo y sin concesiones.

Cuestionado por posibles incidentes, el entrenador reivindicó el civismo del espanyolismo y defendió a su afición con datos y experiencia. “Llevo casi dos años al frente del equipo y no se ha matado a nadie”, afirmó, subrayando que no espera ningún problema y que el foco del club está exclusivamente en lo deportivo.

Para González, el derbi debe jugarse donde corresponde: en el césped.
Uno de los puntos más comentados de la previa ha sido el regreso al RCDE Stadium de Joan García, portero formado en el Espanyol y ahora en el Barcelona. Sin embargo, el técnico fue tajante: “Me da bastante igual el recibimiento.
Lo que me importa es ganar”. En una semana de máxima exigencia, cualquier distracción queda fuera de su agenda.
González no negó que el ambiente será intenso. “Los aficionados van a apretar. No vamos a venir con ramos de rosas”, dijo, enmarcando la presión dentro de una rivalidad histórica que considera normal. “Cuando vamos al Camp Nou nos cantan ‘A Segunda’ y no pasa nada. Esto es un derbi”, añadió.
El entrenador también apeló a la responsabilidad colectiva, recordando que cualquier exceso perjudicaría primero al propio club y a sus seguidores. Y cerró con la frase más contundente de la previa, dirigida al entorno azulgrana: “Cuando vino Figo al Camp Nou… No creo que estén en condiciones de dar lecciones de comportamiento”. El derbi ya se juega fuera del campo.








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