La final de la Supercopa de España ya se juega fuera del campo.

En Yeda, Arabia Saudí, Hansi Flick y Xabi Alonsoposaron juntos sobre el césped del King Abdullah Sports City Stadium, con las camisetas de Barcelona y Real Madrid y el trofeo como telón de fondo. La imagen resume lo que está en juego este domingo a las 13:00 horas (GT): más que un título, un mensaje para el inicio de 2026.

El duelo enfrenta a dos proyectos con caminos distintos y un mismo objetivo inmediato. Flick, que ya levantó esta copa con el Barça en su primer gran golpe al mando, transmite serenidad y convicción.
“Tengo buenas sensaciones respecto a mi equipo y a lo que podemos mostrar”.
Su Barcelona pretende imponer ritmo, presión y protagonismo desde el primer minuto. Una nueva corona no solo sumaría plata: reforzaría la identidad del grupo y consolidaría un proyecto que quiere marcar época.
En la otra orilla, Xabi Alonso vive su primera final de Supercopa como técnico del Real Madrid, en un contexto de expectativas y dudas. Lejos del dramatismo, el entrenador español puso el foco en el valor colectivo:
“Sería una alegría compartida con todos los madridistas, pero no lo tomo como una liberación”.
Para él, el Clásico es una oportunidad de crecimiento, una prueba de carácter para un equipo que busca su mejor versión.
Dos entrenadores, dos estilos, un mismo escenario. La Supercopa promete intensidad, ajedrez táctico y emociones fuertes. El trofeo aguarda; el fútbol, también.








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