El Real Madrid firmó una de las eliminaciones más dolorosas de su historia reciente.
Sin ideas, sin carácter y superado en intensidad, el gigante blanco cayó 3-2 ante un Albacete valiente en el Carlos Belmonte y quedó fuera de la Copa del Rey en una noche que ya es leyenda para el club manchego.

Veintiún años después de su último duelo oficial, ambos equipos se reencontraron en octavos con un guion que nadie anticipaba. El Albacete, hundido en la tabla de la Liga Hypermotion, jugó sin complejos: ordenado, agresivo y convencido. Su premio llegó al 45’, cuando Javier Villar encendió a la grada con el 1-0 y abrió la puerta a la hazaña.

El Madrid respondió en la última acción del primer tiempo: Franco Mastantuono igualó tras un córner y pareció devolver la lógica al partido. Pero la lógica nunca volvió. En el complemento, los blancos adelantaron líneas, dominaron la posesión… y se quedaron sin respuestas. Cuando el reloj marcaba el final, Jefté Betancor apareció para el 2-1. Gonzalo García empató al 90’ y la prórroga parecía inevitable.

No lo fue. En el 90+4, otra desconcentración defensiva y otra vez Betancor: 3-2 y estallido en el Belmonte. Un “Albacetazo” histórico.
La eliminación consuma un nuevo fracaso copero para el Madrid y ensombrece el debut de Álvaro Arbeloa al frente del primer equipo. Para el Albacete, en cambio, queda una noche eterna: la del coraje, la fe y el fútbol que derriba gigantes








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