El Barcelona sigue aferrado a su sueño europeo.
Con carácter, fútbol y momentos de alto voltaje, el conjunto blaugrana venció 2-4 al Slavia Praga en la República Checa y quedó a un paso de meterse en el codiciado top-8 de la Champions League, zona que otorga el pase directo a los octavos de final. Fue una noche de sufrimiento, pero también de respuestas, en la que el Barça demostró que sabe competir cuando el contexto aprieta.

El partido arrancó con sorpresa y ambiente hostil. El Slavia golpeó primero gracias a Vasil Kušej y encendió a su estadio, obligando al Barcelona a reaccionar desde muy temprano. La respuesta fue inmediata y tuvo nombre propio: Fermín López.

El joven centrocampista firmó un doblete lleno de personalidad que dio vuelta al marcador y confirmó su crecimiento en noches grandes. Sin embargo, cuando el descanso parecía cercano con ventaja culé, un autogol de Robert Lewandowski devolvió la paridad y mantuvo la incertidumbre.

La segunda mitad fue un pulso de nervios hasta que el talento inclinó la balanza. Al minuto 63, Dani Olmo, recién ingresado, sacó un derechazo exquisito a la escuadra que silenció Praga y devolvió el control al Barça. Poco después, Lewandowski encontró revancha y, con un remate poco ortodoxo pero efectivo, selló el 2-4 definitivo.

Con este triunfo, el Barcelona se ubica noveno, rozando el top-8 y dependiendo de sí mismo.
La última jornada, en casa ante el Copenhague, aparece como una oportunidad inmejorable para confirmar que el sueño europeo sigue más vivo que nunca.








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