La Champions también castiga a los gigantes.

El Real Madrid vivió una de esas noches que quedan marcadas en la memoria europea: cayó 4-2 ante el Benfica en Lisboa, sufrió expulsiones clave y terminó sentenciado por un gol tan insólito como devastador, obra del arquero Anatoli Trubin en el último suspiro.
Resultado directo: los blancos quedan fuera del top-8 y deberán jugar el repechaje.

En un Estadio Da Luz encendido y con los 18 partidos disputándose en simultáneo, el Madrid golpeó primero. Kylian Mbappé abrió el marcador al minuto 30 y parecía encaminar una noche controlada. Pero el Benfica no se desordenó.
Respondió con carácter y fútbol: Andreas Schjelderup igualó al 36 y, en tiempo añadido del primer tiempo, Vangelis Pavlidis transformó un penalti en el 2-1 que cambió el pulso del partido.

La segunda mitad fue un golpe constante para los de Ancelotti. Schjelderup firmó su doblete al 53 y dejó al Madrid contra las cuerdas. Mbappé volvió a aparecer para el 3-2 y devolvió la ilusión, pero el partido se volvió tenso, cortado y emocional.
Las expulsiones del conjunto blanco terminaron por inclinar definitivamente la balanza, dejando al equipo en inferioridad en el tramo decisivo.

Y entonces llegó lo impensado. Con el Madrid lanzado y sin red, el balón terminó en los pies y la historia de Anatoli Trubin, quien marcó el 4-2 definitivo en el último minuto. Un arquero sentenciando al club más ganador de Europa.
El Benfica celebró una noche épica. El Real Madrid, golpeado y sin margen, deberá buscar su lugar en octavos a través del repechaje. En la nueva Champions, ni el escudo te salva.







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