El salto de Darwin Lom al fútbol sudamericano sufrió un golpe tan inesperado como doloroso.
El delantero guatemalteco quedó fuera de la convocatoria de The Strongest para el duelo ante Deportivo Táchira, por la primera fase de la Copa Libertadores, no por decisión técnica, sino por un conflicto administrativo que amenaza con marcar su inicio en Bolivia.

La ausencia del atacante responde a la falta de habilitación internacional para ser inscrito en el torneo continental. Comunicaciones mantiene firme su reclamo por 100 mil dólares correspondientes a la rescisión de contrato, una exigencia que impidió completar el registro de Lom ante la Conmebol. Pese a los esfuerzos del club boliviano que incluso gestionó un pase provisional, el intento no fue suficiente para destrabar la situación.

La polémica ya trascendió fronteras y golpeó directamente la planificación deportiva del Tigre.
El técnico Eduardo Villegas no ocultó su frustración: “Nos puso tristes la noticia, lo teníamos contemplado como titular”, reconoció en conferencia de prensa.

Lom estaba llamado a ser una pieza clave en un cruce internacional que ahora deberá mirar desde fuera.
Más allá del conflicto, el delantero de 28 años vive un momento crucial en lo personal.
En declaraciones a EFE, definió su llegada a Bolivia como “el paso más importante de mi carrera”.
Siempre soñó con competir en Sudamérica y la Libertadores representaba ese anhelo mayor, hoy convertido en espera obligada.
Mientras la serie avanza sin él, la disputa entre Comunicaciones y el entorno del jugador sigue abierta. El futuro inmediato de Darwin Lom depende de una resolución que no solo condiciona su carrera, sino que vuelve a encender el debate en el fútbol guatemalteco







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