El FC Barcelona activó oficialmente su cuenta atrás institucional.
Joan Laporta presentó este lunes su renuncia formal a la presidencia del club para poder concurrir nuevamente a las elecciones, un movimiento obligatorio según los Estatutos y no consecuencia de una crisis interna. El barcelonismo, una vez más, vuelve a las urnas para decidir su futuro.

Tal como establece el artículo 42.f, cualquier presidente que aspire a la reelección debe abandonar previamente el cargo. Con ese marco legal, Laporta oficializó su salida durante la reunión ordinaria de la Junta Directiva, donde también se confirmó que el proceso electoral culminará el próximo 15 de marzo, fecha clave para el rumbo del club.

La dimisión del dirigente azulgrana responde a una estrategia clara: someter su gestión al juicio de los socios en un momento decisivo, marcado por retos deportivos, financieros e institucionales. Laporta buscará la revalidación de su proyecto y convertir las elecciones en un plebiscito sobre su mandato.

Junto a él, varios pesos pesados de la actual junta dejaron sus cargos para participar en la contienda, entre ellos Elena Fort, vicepresidenta del Área Institucional, y Antonio Escudero, vicepresidente del Área Social, confirmando que el núcleo del actual gobierno pretende seguir liderando el Barça.

Durante el periodo electoral, Rafael Yuste asumirá la presidencia en funciones, acompañado por Josep Cubells y Alfons Castro, garantizando la estabilidad hasta el 30 de junio.

El club detalló además un proceso sin voto por correo, con cinco sedes físicas en Cataluña y Andorra, y una campaña que se desarrollará del 6 al 13 de marzo.

Víctor Font, Xavi Vilajoana y Marc Ciria ya asoman como rivales en una carrera que definirá el futuro inmediato del FC Barcelona.








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